Papás que Cuidan: promueven la salud materna e infantil y previenen la desnutrición crónica infantil

En este mes, celebramos a los Papás Que Cuidan, a aquellos padres que se involucran en el hogar y que son parte activa del desarrollo de sus hijas e hijos.  Existe un consenso y mucha evidencia descriptiva sobre lo positivo del involucramiento del padre[1] en la salud materna e infantil y, por ende, en la prevención de la desnutrición crónica infantil. En este sentido, hay beneficios importantes que influyen directamente en las hijas e hijos, especialmente relacionados con su salud física y mental, desarrollo cognitivo y logros educativos, mejor relación con sus pares, menores problemas de comportamiento y mayor autoestima.

Cuando una niña o un niño sufre desnutrición crónica infantil, esta condición marca un mal comienzo en sus vidas y potenciales problemas en su desarrollo. Esta situación no solo es el resultado de una alimentación inadecuada o insuficiente, también puede ser causada porque no se están garantizando de forma adecuada un conjunto de factores de cuidado, atención y protección mínima necesarios que requieren niñas, niños y mujeres embarazadas.

La desnutrición crónica infantil y su abordaje, es una problemática socioeconómica y de salud pública multidimensional con implicaciones a corto y largo plazo a nivel individual y poblacional (Unicef 2013), que ha tomado relevancia durante el último año en el país. Es importante destacar algunos datos, que lamentablemente posicionan al Ecuador como el segundo país a nivel regional con alta prevalencia frente a esta problemática[2]:

  • 27 de cada 100 niñas y niños menores de 2 años presentan desnutrición crónica infantil.
  • Por identificación étnica, la población indígena es la que presenta las tasas más altas.

Por otro lado, los Papás que Cuidan, quienes se informan y preparan junto a su pareja para el parto, generan también mayores oportunidades para el acceso a servicios de salud materna neonatal e infantil y una mayor demanda para la atención calificada del parto.[3] Existe también la evidencia de que la participación de los padres en el parto, puede estar asociada con un inicio más temprano de la lactancia materna y una mayor duración de la misma. De igual manera, un mayor involucramiento paterno puede estar relacionado con menor depresión posparto en sus parejas.[4] Adicionalmente, se reconoce que implicar al papá durante el embarazo y afianzar desde etapas tempranas su rol como padre, brinda al papá un punto de acceso para comprender las desigualdades de género que obstaculizan la salud y bienestar materno infantil.

Es clave reconocer que a menudo, en servicios de salud, se excluye a los hombres, especialmente en aquellos relacionados con la salud materna e infantil. Los papás son ignorados por trabajadoras/es profesionales por razones que incluyen, las normas y expectativas de la sociedad sobre el rol de los hombres como padres y sobre su capacidad con relación a la crianza. Lo anterior conlleva a que exista una reducción en la demanda, por parte de los propios papás, de estos servicios, los cuales terminan siendo vistos como un asunto de las madres. Esto dificulta la participación de los padres en la prevención de problemáticas de salud que pudieran surgir, como es el caso de la desnutrición crónica infantil.

Promover el involucramiento de los papás en el desarrollo de la primera infancia, así como, en el trabajo del hogar y en la salud materna e infantil, es crucial para prevenir la desnutrición crónica infantil, así como, para que ellos mismos se beneficien[5].

A continuación, detallamos algunas recomendaciones que pueden contribuir para que lograr más Papás que Cuidan[6]:

  1. Trabajar con los servicios de salud para involucrar al papá en la salud materna e infantil tan pronto como sea posible, mejor si es antes del nacimiento de su primer/a hijo/a.
  2. Motivar a los padres a compartir la responsabilidad del trabajo de cuidado y la crianza de hijas e hijos. Enfatizar que ellos son igualmente capaces de desempeñar las tareas y responsabilidades asociadas al cuidado infantil, exceptuando la lactancia materna.
  3. Promover el apoyo mutuo, a través del diálogo entre la mujer gestante y su pareja, lo que les permitirá enfrentar mejor las preocupaciones que surgen durante el embarazo, el cuidado del recién nacido y durante los primeros 1.000 días.[7]
  4. Si la madre desea estar acompañada por su pareja en los controles de salud durante y después del parto, será importante que converse con el personal de salud los pasos necesarios para hacer posible su presencia. Si es viable, planificar con anticipación para que el padre pueda ajustar su tiempo para asistir a las consultas.
  5. Motivar al papá a brindar apoyo emocional a su pareja, así como, apoyo físico asumiendo su corresponsabilidad en los quehaceres domésticos; también a brindar cuidados, buena nutrición y descanso adecuado a su pareja durante el embarazo.
  6. Enfatizar lo conveniente de la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses; la lactancia materna y alimentación complementaria hasta los 2 años; y, el apoyo emocional que puede brindar el padre a su pareja, como también, recalcar lo fundamental de hacerse cargo de la niña o niño cuando no está lactando.

Desde Plan International Ecuador al conmemorarse el Día del Padre, animamos a que más papás nos informemos sobre aquellas acciones que podemos desarrollar desde nuestra cotidianidad para ser mejores padres y para fomentar entornos familiares y comunitarios estimulantes a favor de los derechos de la niñez.   ¡Feliz Día del Padre!

Conoce más sobre los beneficios de los Papás que Cuidan en esta infografía.

Autor:

Marco Rojas, Asesor Nacional de Primera Infancia, Plan International Ecuador.


[1] Swan, M., Doyle Kate, Plan International, & Promundo. (2021). Promoviendo el Involucramiento de los Hombre en el Cuidado Cariñoso y Sensible para el Desarrollo de la Primera Infancia: Un Paquete para los Programas y la Influencia.

[2] Secretaría Técnica Ecuador Crece Sin Desnutrición Infantil. 2021. Plan Estratégico Intersectorial para la Prevención y la Reducción de la Desnutrición Crónica Infantil. https://www.infancia.gob.ec/wp-content/uploads/2021/09/Plan-Intersectorial.pdf

[3] Swan, M., Doyle Kate, Plan International, & Promundo. (2021). Promoviendo el Involucramiento de los Hombre en el Cuidado Cariñoso y Sensible para el Desarrollo de la Primera Infancia: Un Paquete para los Programas y la Influencia.

[4] Iniciativa Spotlight, & UNFPA. (2021). Paternidad activa: la participación de los hombres en la crianza y los cuidados.

[5] Swan, M., Doyle Kate, Plan International, & Promundo. (2021). Promoviendo el Involucramiento de los Hombre en el Cuidado Cariñoso y Sensible para el Desarrollo de la Primera Infancia: Un Paquete para los Programas y la Influencia.

[6] Ibid.

[7] Los 1.000 primeros días de vida de un niño (desde su concepción hasta los tres años) abren un amplio abanico de oportunidades. Durante este periodo, el cerebro infantil puede crear hasta mil conexiones neuronales por segundo (un ritmo que nunca se vuelve a alcanzar el resto de la vida); conexiones que, a su vez, conforman el pilar fundamental del futuro de los niños. https://blogs.unicef.org/es/blog/1000-primeros-dias-oportunidades/