Estudio de caso: Gabriela Calvache, influencer por la libertad en línea

Gabriela es directora de cine, productora, guionista y escritora ecuatoriana

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En su experiencia, ¿cómo ha impactado el covid-19 en el acoso y la violencia en línea?

Muchas mujeres y niñas ya fueron acosadas a través de las redes sociales antes de la pandemia de COVID-19, pero a través de estos bloqueos globales, el mundo se ha vuelto más digitalizado que nunca y, por lo tanto, también amplificó todos los peligros del acoso en línea. Es muy fácil esconderse detrás de una identidad falsa y comenzar una amistad con una chica y luego acosarla. Poco o nada se dice sobre la cultura digital, y las reglas que debemos aplicar en nuestra vida digital para protegernos a nosotros mismos y a nuestras familias.

¿Qué debe cambiar para que las niñas y las mujeres jóvenes puedan sentirse seguras y poder hablar de forma libre en línea?

Lo más importante es tener reglas de comportamiento en línea y eso comienza con los adultos. Muchas personas se exponen a sí mismas y a sus hijos e hijas al publicar contenido en las redes sociales. Es fundamental entender que una vez que el contenido ha llegado a internet es imposible borrarlo y deja una huella digital. Para que una niña se sienta más segura, debe estar informada sobre cómo actuar digitalmente, qué conversaciones en línea tener y cuáles no, qué contenido compartir y qué no. El conocimiento digital y la ética digital les darán seguridad.

¿Qué pueden hacer las niñas y las jóvenes para garantizar que las niñas se mantengan seguras y se sientan empoderadas en línea?

Deben limitar la información que publican y estar familiarizados con las personas con las que hablan en línea. También deben comprender que hay conversaciones que no pueden ocurrir, especialmente las de carácter sexual. Tampoco deben mostrar su cuerpo para que otra persona lo mire porque pueden ser grabadas sin que ellas lo sepan. Idealmente, también deberían tener al menos un adulto de confianza que no las juzgue a quién acudir si no saben cómo actuar o si les sucede algo. Las niñas también deben informar a un adulto si conocen que una de sus amigas está siendo vulnerada.

¿Qué crees que podrían hacer las compañías de redes sociales para ayudar a terminar con el acoso y la violencia en línea?

Las empresas de redes sociales tienen que eliminar las cuentas que tienen contenido inapropiado, tienen que atender las quejas en línea y al revisar las conversaciones eliminar las cuentas. Tienen que poner sistemas para detectar cuentas que estén abusando de menores.

¿Cuán útiles son la policía y el sistema legal para enfrentar el acoso y la violencia en línea? ¿Qué pueden hacer para ayudar a terminarlo?

Sinceramente, en Ecuador la policía y la ley sirven de poco para atender las demandas de toda la población. Seguramente hay casos en los que funcionan, pero la gran mayoría de casos no son atendidos por el Estado. Creo que el empoderamiento civil es fundamental en un país donde las garantías estatales son escasas, son los ciudadanos y las organizaciones no gubernamentales quienes pueden marcar una gran diferencia

La reciente investigación de Plan International, la encuesta más grande a nivel mundial sobre violencia en línea que involucró a 14.000 niñas de 22 países, indica que una de cada cinco niñas (19%) dejó o redujo significativamente el uso de plataformas sociales tras ser acosada. Las influencers que generan contenido digital y ganan seguidores en las plataformas sociales son particularmente vulnerables al acoso en línea. Usualmente, mientras más grande su audiencia es, más abuso reciben. Gabriela Calvache es una directora ecuatoriana, productora, guionista y escritora.

Las niñas nos han dicho que el hostigamiento en línea de muchas maneras es tan malo como el hostigamiento callejero o es una continuación del hostigamiento callejero. ¿Considera que esto se toma lo suficientemente en serio?

No se toma lo suficientemente en serio. En realidad, tiene que ver con la educación digital, me atrevería a decir que la mayoría de la población no tiene una buena educación digital. Es decir, usamos las redes sociales, enviamos correos electrónicos, usamos aplicaciones, pero desconocemos los peligros que conlleva la exposición digital y la ética con la que debemos manejarnos y asegurarnos de que nuestras familias se manejen. Creo que el acoso digital es peor que el acoso fuera de las redes, porque en las redes hay un rastro, una conversación, una fotografía y deja una huella digital.

Muchas personas se han suicidado por acoso digital precisamente por la publicación de estas huellas digitales y su posterior difusión en redes. Siento que la era digital 2.0 nos ha dado mucha democracia, pero también se ha convertido en un escenario donde incendian brujas, y las mujeres tenemos mucho que perder debido a nuestro género. Porque por ser mujeres, podemos ser acosadas digitalmente y si ese acoso sale a la luz, podemos ser revictimizadas digitalmente. Es urgente armar planes de educación digital que nos protejan a todos y todas.