DEJANDO HUELLAS ANTE LA ADVERSIDAD

Laura es una joven indígena kichwa hablante de 19 años, quien vive en Chimborazo, en el callejón interandino de la serranía del Ecuador, a más de 3950 msnm. Ella vive junto a su familia en una choza rodeada de sembríos y animales, los cuales dependen del agua de la lluvia, pues no tienen un sistema de regadío. Debido a la situación económica familiar, su padre usualmente busca trabajo en ciudades grandes temporalmente por un salario menor a la remuneración básica establecida por las leyes de Ecuador.

Laura ha apoyado a su madre desde muy temprana edad en actividades domésticas y agrícolas. Antes de estudiar, ella se levantaba muy temprano para preparar el desayuno a sus hermanos menores y ayudar en los sembríos. Después de finalizar sus tareas, Laura tenía que caminar 10km desde su casa para llegar a la escuela donde estudió la primaria. A pesar de las dificultades, siempre tenía deseos de estudiar y con mucho esfuerzo concluyó la educación primaria con las mejores calificaciones.

Laura ha ayuda a su familia desde temprana edad

Durante sus estudios de secundaria, Laura conoció más sobre el trabajo de Plan International con la niñez y adolescencia en su comunidad. Sin embargo, nunca tuvo interés en participar en las reuniones hasta el 2016, año en que conoció a una técnica de Plan International quien la inspiró. “Cuando vi llegar a una joven mujer indígena manejando el carro de Plan International me asombré muchísimo, porque en nuestra comunidad no había mujeres así, dije en ese momento, de grande yo quiero ser como ella, y a partir de eso empecé a participar en todas las actividades que realizaba Fannicita” menciona Laura.

Laura al igual que muchas niñas, niños, adolescentes y jóvenes es parte de los espacios de formación facilitados por Plan International. Desde que se involucró en estas iniciativas, mostraba muchos deseos de aprender de las temáticas que se abordaban, y sobresalió del resto del grupo. Mientras pasaba el tiempo, ella fortalecía lazos de amistad y compañerismo entre las participantes, lo cual facilitó intercambiar historias de vida y llegarse a conocer a profundidad.

Laura se convirtió en un referente de su comunidad porque poco a poco dejó la timidez, convirtiéndose en una joven protagonista y lideresa del grupo. Además, sus habilidades y destrezas le permitieron convertirse en representante de la parroquia y del cantón, siendo reconocida por su capacidad y desenvolvimiento por parte de las autoridades de la provincia.

Actualmente, motivada por sus planes de vida y con mucho esmero, Laura inició los primeros pasos en la carrera universitaria. Para ello, tuvo que alejarse de sus seres más queridos, como es la familia, de la vida tranquila en campo, su cultura y, su tierra natal. Tuvo que adaptarse a una nueva faceta de vida totalmente distinta. “Ya cuando mi mamá y mis familiares regresaron a la casa dejándome sola en el cuarto, no pude contener mis lágrimas, lloré y lloré, tenía ganas de seguir tras ellos, pero tuve que sacar fuerzas de la nada y seguir a lo que vine”. (Laura)

Laura ahora estudia para ser abogada y apoyar a su comunidad

Respecto a la educación universitaria, al igual que muchos estudiantes provenientes de colegios rurales, tuvo dificultades de adaptación. El nivel de educación en campo y la ciudad no es igual, este último tiene mayor calidad y es más exigente. No obstante, Laura superó todas las limitaciones y cursó de la mejor forma el primer semestre en la carrera de derecho. Desafortunadamente, el actual estado de emergencia sanitaria por el COVID-19 irrumpió las clases normales, obligándola a cambiarse a una nueva modalidad en línea. El estado de emergencia sanitaria causó que ella retorne a la casa para buscar alternativas para recibir educación en línea. “Voy cumpliendo mis metas pasito a pasito liderando espacios desde mi comunidad pese a mi corta edad, busco espacios para poder llegar con mis experiencias a más mujeres visionarias para que puedan cumplir con sus proyectos de vida”.

Debido a la situación económica, ella ha tenido que hacer grandes esfuerzos para no abandonar su carrera universitaria, pues necesita internet y dispositivos móviles para no quedarse atrás. Por ese motivo, ha tenido que trabajar en campo junto a su madre para intentar solventar los costos adicionales que implican una educación en línea. “Cuando no llega una buena señal de celular a mi casa tengo que subir temprano a la loma para recibir la señal y recibir clases, si no hago eso puedo perder el semestre y eso yo no quiero” explica Laura sobre su experiencia actual.

A pesar de las nuevas complicaciones causadas por la pandemia, Laura está enfocada en su educación y sueña con ser una buena abogada para poder ayudar a personas que no tienen ningún tipo de apoyo cuando lo requieren. “Mi sueño es poder ayudar a la gente humilde que muchas veces no tienen ningún recurso para pagar a los abogados cuando tienen problemas, y por qué no pensar también sacar adelante a mi parroquia y cantón para que la niñez y la juventud puedan tener mejores oportunidades en educación, salud y empleo”.

Motivada por sus sueños y objetivos, junto a su principal motor que es su familia, ella está decidida a terminar su carrera profesional. Además, es lideresa de un grupo juvenil que promueve el liderazgo, la igualdad de género, los valores y los derechos. En tiempo de pandemia, este grupo apoyó en las actividades de acompañamiento pedagógico a niños y niñas de las familias que no tienen internet en sus casas.

La historia de Laura es ejemplar, actualmente es una joven mujer que promueve una sociedad más justa y equitativa. “El liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad” recalca.

Autora: Fanny Yaucen, Técnica de Desarrollo Local – Oficina Chimborazo-Bolívar