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SUEÑO SER UNA EMPRESARIA EN LA INDUSTRIA DE LA MODA

“Los sueños que veía lejos en el horizonte cuando era niña, hoy los veo cerca de hacerse una realidad gracias a la lucha y persistencia”

Priscila tiene 16 años, es descendiente del pueblo Puruwá, un pueblo milenario con asentamientos en la provincia de Chimborazo. En su comunidad predomina el idioma kichwa, hablar este idioma aparte del español, es fundamental para la comunicación y el desenvolvimiento con su familia y su comunidad ya que hay personas que solo hablan este idioma. Es la única hija mujer de su hogar, la intermedia de 5 hijos en una familia de 7 personas, tiene 1 hermano mayor y 3 menores a ella. Proviene de una familia de escasos recursos económicos, a pesar de ello, sus padres siempre han apoyado sus estudios y su participación en diferentes actividades sociales, deportivas, culturales y educativas. Su padre es taxista, mientras su madre confecciona -ahora en la pandemia- mascarillas para la venta.

Priscila estudia en una unidad educativa intercultural de la provincia de Chimborazo. Actualmente cursa su tercer año de bachillerato, en la especialidad de Industria de la Confección. Es una especialidad que la entusiasma, ha aprendido a confeccionar ropa para niños y niñas, pantalones para personas adultas, ropa de baño, blusas bordadas con mullos e hilo, entre otras cosas. Su habilidad con la confección ha sido un apoyo para que su familia pueda emprender en negocios que aportan a la economía familiar.

En todas sus responsabilidades, le ha ido bien. Fue presidenta del Consejo Estudiantil durante el periodo 2019 -2020 y reelecta para el periodo 2020-2021. Explica que su plan de trabajo es ayudar a las niñas y adolescentes mujeres que trabajan, a que se mantengan estudiando. Gracias a esta iniciativa, ganó el apoyo del alumnado y empezó su trabajo en la comunidad. Su deseo es tener un título universitario en diseño de modas para elaborar prendas de vestir para las personas de población kichwa y mestiza de la localidad. En el futuro, quiere salir adelante de manera independiente. Su meta es emprender un negocio de confección de prendas de vestir de hombres y mujeres para generar fuentes de trabajo especialmente a mujeres indígenas.

Priscila ha participado en los talleres de Plan International que se realizan en su comunidad. Los talleres me ayudaron mucho a aprender sobre el liderazgo y sobre los derechos de las niñas. Jugábamos y aprendíamos conjuntamente con otras niñas y niños de la comunidad y posteriormente me invitaron para ser parte del ‘Movimiento Por Ser Niña’ del cantón Guamote, desde donde tengo la oportunidad aprender más sobre género y derechos de las niñas y mujeres”. Priscila ha sido parte de varias actividades del Movimiento como tomas de poder en el Municipio de Guamote, caminatas por el Día Internacional de la Mujer, reuniones virtuales con niñas de otras provincias y ha participado en entrevistas de radios locales.

Manifiesta que la pandemia del COVID-19, afectó económicamente a su familia. Por esta razón, desde hace unos meses comenzó a apoyar a su mamá confeccionando mascarillas para la venta. Juntas, venden sus diseños en la comunidad durante la semana. “Para confeccionar las mascarillas trazo en diferentes moldes en papel y luego confecciono en tela y en diferentes colores, lo que aprendí en colegio pongo en práctica en mi casa”.  Al inicio, su madre vendía un promedio de 20 dólares al día, pero debido a la competencia, y a la latente necesidad de las personas, ahora ese ingreso se ha visto reducido a 5 dólares diarios.

Otro emprendimiento familiar en el que Priscila apoya a su hermano mayor consiste en tomar fotos los días domingo en eventos como matrimonios o bautizos. Toman fotos instantáneas y las venden en el sitio. En algunos eventos venden un promedio de 15 a 20 dólares, en otras ocasiones no logran vender porque las familias llevan fotógrafos contratados.

Sin embargo, las dificultades en las ventas no les impide salir adelante. Priscila expresa que estas actividades le ayudan a crecer y tener experiencia en microemprendimientos y negocios para que, en el futuro, pueda enfrentar retos cuando cree su propia empresa. Le gusta hacer este tipo de actividades y le motiva aportar a los limitados recursos económicos de su familia.

Por la pandemia, los colegios cerraron sus instalaciones y ahora para estudiar necesitan Internet. Al inicio hacían recargas para tener Internet móvil, pero no abastecía para la semana y tenía que subir junto a sus hermanos a lomas cercanas a su casa para tener cobertura y señal. Actualmente, gracias a sus pequeños emprendimientos familiares y al aporte de toda la familia pudieron instalar un servicio en casa que les permite asistir a clases virtuales junto a sus 3 hermanos menores.

“Quiero seguir el ejemplo de las mujeres lideresas, tuve la oportunidad de hablar con la Vice-prefecta de Chimborazo quien falleció por COVID-19, ella me dió consejos para seguir con mi proyecto de vida. Plan International me brindó un gran espacio, en donde he aprendido a expresarme y decir lo que me gusta. Siempre seguiré participando en los eventos que realiza Plan y ayudaré a las niñas que tienen problemas para que sigan estudiando”.

Priscila se visualiza con una empresa de diseño y confección de prendas de vestir orientada a promover su identidad y cultura, su empresa se encargará de mantener viva la identidad y cultura Puruwá por medio de sus prendas de vestir. Ella asegura que logrará su sueño algún día.

Autor: Bernardo Balboa, Técnico de desarrollo local, Plan International Chimborazo – Bolívar