Educación online: Una nueva realidad en la vida de las niñas

La nueva realidad de las niñas en Ecuador involucra aprender conectadas al internet y la comunicación con sus profesores se lleva a cabo a través de una pantalla. Desde marzo del 2020, el país entró en confinamiento para evitar la propagación de la pandemia COVID-19. Las medidas de aislamiento entraron en vigencia repentinamente y las instituciones educativas de todos los niveles cerraron sus puertas para adoptar sistemas de capacitación por medio de canales digitales.

Leydi, lideresa del Movimiento Por Ser Niña (MPSN) en Ecuador, es una joven de 18 años que ha sido parte de los proyectos de Plan Internacional en el país y del Movimiento por muchos años. Ella proviene de una pequeña parroquia rural de la provincia de Loja en donde la población tiene recursos económicos limitados y vive de la agricultura y artesanía. Actualmente, estudia la carrera de agronomía en una institución pública lojana; su modalidad de estudios regular es presencial, pero por la pandemia tiene que conectarse a clases virtuales que se imparten por la plataforma ‘Zoom’ desde su celular.

La comunidad de Leydi al ser muy alejada de la zona urbana tiene poco acceso a internet. El lugar más cercano que brinda servicios de internet “Cyber” queda bastante lejos de su hogar. Llegar a este lugar involucra desplazarse sin tener transporte, es un trayecto extenso. “Por eso no salgo y tengo problemas con mis clases en línea…” comenta la joven. Ella expresa que estudiar de por sí ha sido una reto, y ahora más con la crisis del coronavirus.

Tener conexión a internet en comunidades remotas del Ecuador es bastante difícil, primero está el factor económico que influye en poder adquirir este servicio. Además, está la cobertura, muchas veces no hay señal para instalaciones fijas y se necesita utilizar datos móviles en los celulares para poder navegar, igual con baja señal. “Es un poco dificultoso porque a veces se corta la línea, se apaga el internet, he tratado de instalar el internet en mi casa pero por el acceso a mi comunidad que es tan difícil y no llega la cobertura, me han dicho que el internet no llega hasta acá. Uso datos del celular”. Leydi comenta que es difícil para ella estar presente en sus clases al 100%, tener que reiniciar el celular para retomar señal hace que sus estudios se vean interrumpidos.

La joven lideresa del MPSN considera que debido a esta nueva modalidad de aprendizaje, se pierde mucho porque no hay la dinámica de intercambio social y de retroalimentación. “Hay muchos estudiantes que no abren sus cámaras o micrófonos, no hay mucha interacción. Solo habla el profesor y los estudiantes escuchan”.  Comenta que no tener interacción con sus compañeros resulta en clases apagadas y sin comunicación de doble vía.

Para niñas y niños que ahora experimentan la educación online influye mucho su entorno.  Leydi explica que sus padres han apoyado enormemente cada paso en su vida pero que, sí es un tema de preocupación para ellos, si su hija tiene acceso a internet o si logra estudiar diariamente. “Me dicen que cómo puedo hacer y se preocupan por si llego a dar las pruebas. Mi madre se da cuenta que para mí es muy dificultoso estar detrás de la pantalla para poder aprender”

Sin embargo, ella expresa que todo esto no es impedimento para seguir con sus estudios, si pierde alguna parte de la sesión se comunica con los profesores y pide grabaciones para poder igualarse. “No todos los profesores lo graban… los que sí me piden un correo para pasármelas por correo y así ayudarme”. Su rol de estudiante prima sobre cualquier dificultad que pueda atravesarse en el camino.

Además de la educación formal que le brinda su colegio, gracias al MPSN, Leydi y otras jóvenes han participado en talleres sobre diversos temas. Plan Internacional ha invertido en capacitar a niñas y darles planes de internet móvil. A través de la herramienta tecnológica Nearpod, se han realizado varios talleres que abordan temas como la prevención de la violencia, la igualdad de género, entre otros.

Por la restricción de movilidad debido al COVID-19, el MPSN identificó la necesidad de utilizar el mundo digital y utilizar el internet a su favor. Las estrategia ahora es llegar a las niñas a través de esta herramienta para que continúen desarrollando contenido para las redes sociales del Movimiento y que su voz siga escuchándose. Actualmente, las niñas y adolescentes trabajan para visibilizar la realidad de que el internet es excluyente, y que se debe trabajar por el acceso de todas y así poder seguir estudiando.

Leydi comparte que no todo es negativo, que si algunos aspectos mejoran con la “nueva normalidad”, influirá positivamente en su trabajo como referente del MPSN y voluntaria comunitaria. “A futuro esta experiencia me ayudará a ver que, a través de esta aplicación, podemos tener más reuniones, llegar a más chicos y lograr que más participen en los talleres. Aquí hay chicos de diferentes parroquias y no siempre nos podemos reunir, hay papás que no los mandan a reuniones.” Leydi, explica que la educación online puede ayudar a niños y niñas a reunirse y aprender a pesar de los limitantes como el permiso de los padres para salir o dificultades para llegar a reuniones en parroquias alejadas.  “El punto es seguir aprendiendo” manifiesta.

La lideresa del MPSN, tiene un mensaje para las niñas y adolescentes quienes deben estudiar bajo esta nueva modalidad. “La educación es algo primordial, no importan las adversidades […] Siempre hay que pensar que vamos a poder y que todo lo lograremos. Sigan estudiando, luchen por sus sueños, no se dejen por algo pequeño porque siempre habrá la oportunidad de surgir.”

Autora: Andrea Aguirre

Analista de Comunicación Senior de Plan International Ecuador