“Debemos vencer los tabúes, la menstruación no significa que hay que preparase para el matrimonio, deseamos ser niñas, crecer y jugar”.

Esta historia forma parte de una serie de testimonios recopilados en el proyecto implementado entre Plan International con el Programa Mundial de Alimentos, el cual está dirigido a migrantes, refugiados y personas en movilidad humana, incluyendo adolescentes mujeres. El proyecto aparte de proveer asistencia alimentaria, brinda apoyo psicológico y asesoramiento legal. Además, se capacita a las personas en temas como nutrición, emprendimiento y   derechos sexuales y reproductivos. Jessica nos comenta sobre su participación en los talleres de higiene y menstruación; ella es parte del 58% de niñas y mujeres venezolanas refugiadas y migrantes dentro de Ecuador. [1]

Jessica, adolescente de 17 años de origen venezolana, migró junto a su madre hace 4 años a Ecuador. Se considera una joven empática y solidaria, siente una gran responsabilidad de ayudar desde las cosas más simples y cotidianas a quienes la rodean. “Una palabra de aliento en un momento indicado, puede alegrar la vida de cualquier persona”. Afirma que extraña mucho su país, a su familia y amigos; ama sus raíces y le emociona volver en algún momento a su ciudad natal después de haberse convertido en una niña migrante.

Se considera multifacética y le apasionan las artes, su sueño es llegar a convertirse en arquitecta siempre con un sentido humanitario y de apoyo a las otras personas.  Jessica indica estar agradecida con su madre quien le ha inculcado esa vocación de servicio y ayuda. Considera que su mamá es una representación de fuerza, su modelo de inspiración, el pilar más importante en su vida, “mi madre demuestra esa fuerza en carácter sin perder la sensibilidad de su corazón”.

Sobre el tema de menstruación, Jessica indica que existen momentos duros para las niñas, explica que la sociedad tiene ciertos estigmas negativos sobre la menstruación y los expresan con frases como: “estás enferma” o “me enfermé”. Un aspecto en el cual estos estigmas influyen es en excluir a las niñas de sus actividades cotidianas y limitarlas durante este proceso normal de sus cuerpos. Jessica menciona una serie de tabúes definidos que afectan a las niñas y jóvenes al momento de menstruar: No ingerir ciertos alimentos, evitar realizar actividades deportivas o mantener reposo.

En algunas ocasiones son los mismos padres que refuerzan estos pensamientos, indica Jessica.  Ella considera que hay que trabajar para vencer los estereotipos en especial cuando estos refuerzan el mensaje de: “Ya eres señorita”, insinuando que este tipo de frases hacen sentir a las niñas que deben cambiar su comportamiento o “dejar de ser niñas para convertirse en mujeres”. Todas estas acciones afectan a las niñas, manifiesta que empezar a menstruar no significa que ellas deban cambiar sus vidas, “no deseamos casarnos a corta edad, queremos ser niñas, jugar, compartir y no ser afectadas por estos estigmas que la sociedad ha impuesto en nosotras”.

Sobre la información disponible sobre estos temas, Jessica indica que, si los padres no conocen información acerca de la menstruación, recomienda que se informen para apoyar a sus hijas. Actualmente en redes sociales hay mucha información, pero Jessica afirma sentirse un poco confundida al no saber si esta información es verificada o errónea. Por esto, considera necesario que la información sea manejada por los padres de familia, las escuelas y el colegio para apoyar a la niñas y jóvenes cuando llegue el momento, y brindarles apoyo necesario para no sentirse avergonzadas o asustadas.

Jessica formó parte de una de las actividades realizadas entre Plan International y el Programa Mundial de Alimentos, el Taller de Higiene Menstrual; el cual promueve entornos seguros que fomenten la prevención de violencia basada en género y ejercicios de Derechos Sexuales y Reproductivos.

chicas en taller

En el desarrollo del “Taller de Higiene Menstrual”, manifiesta que se sintió muy feliz por compartir con niñas de su edad, afirma que le impactaron mucho las dinámicas y juegos. Describe como las niñas se sintieron libres, se acercaron una a las otras, perdieron su timidez y se logró trabajar en equipo. Comenta que cada una aportó con sus opiniones y lo más especial para ella fue compartir su experiencia de su primera menstruación. Le emociona saber que las niñas se sintieron identificadas, sensibles al ser escuchadas y recalcaron que cada una había escuchado tabúes respecto a la menstruación. Jessica comentó que menstruó a los 10 años, le sucedió en su etapa escolar y recuerda que sintió un poco de nervios. Pudo afrontar esta situación ya que su madre anteriormente le había hablado de temas de menstruación, sabía cómo usar una toalla sanitaria. Indica que incluso para las niñas puede resultar un poco traumático manchar su ropa interior o ropa. Afirma que afortunadamente no le sucedió a ella gracias al apoyo de su madre y que logró estar tranquila.

Jessica manifiesta que cada cuerpo es un mundo, que cada niña requiere atención diferenciada, hace un llamado a los padres de familia que revisen este tema para poder apoyar a las niñas cuando tengan cólicos o malestares.

A las niñas les deja el mensaje: “Hay que vencer los tabúes, infórmense, empodérense, la menstruación es un proceso normal para nosotras, no sientan temor”. 


[1] https://www.r4v.info/es/document/gtrm-ecuador-reporte-de-situacion-marzo-2022