Fuerza, sueños y transformación
Elsy, de 23 años, nació en una zona rural de Guayas, en la costa ecuatoriana, en una comunidad marcada por necesidades básicas insatisfechas: falta de agua potable, alcantarillado y vías de acceso adecuadas. En invierno, la movilidad de su comunidad se vuelve aún más difícil. En este contexto, el acceso a la educación superior es un reto enorme para las jóvenes rurales, donde las limitaciones económicas y territoriales ponen en riesgo la continuidad universitaria.
A lo largo de su vida, Elsy ha desarrollado resiliencia, especialmente al acompañar la enfermedad crónica de su madre. Este panorama no detuvo su determinación: desde pequeña mostró interés por aprender y crecer, con la meta clara de convertirse en profesional para apoyar a su familia.
Tras culminar el colegio, su familia se organizó para que pudiera continuar sus estudios universitarios. En su cantón no existe universidad, por lo que trasladarse a Guayaquil fue un reto logístico y financiero. Con esfuerzo colectivo, Elsy inició la carrera de Economía, que está a punto de culminar.
Durante su formación, participó activamente en programas de educación social y financiera para niñas y niños y prevención de la violencia. Estos espacios fortalecieron su autoestima, le ayudaron a construir un plan de vida y la motivaron a seguir adelante. Sin embargo, sus primeros semestres fueron un verdadero desafío: los gastos del hogar, el tratamiento de su madre y los costos universitarios se acumulaban. Hubo momentos en que pensó seriamente en dejar la universidad, considerando trabajar de día y estudiar de noche para sostenerse. Esa tensión marcó un punto crítico en su camino: continuar con su sueño o renunciar para aliviar la carga familiar.
Fue entonces cuando conoció la oportunidad de la beca universitaria. Más allá del respaldo económico, Elsy destaca el impacto emocional y psicológico del acompañamiento recibido. La beca le brindó estabilidad, le permitió concentrarse en sus estudios y devolvió tranquilidad a su madre, cuya salud depende de evitar situaciones de estrés. Además, la formación complementaria y la red de becarios le ofrecieron herramientas profesionales y apoyo emocional.
“Esta beca no solo me ha permitido estudiar, sino que ha brindado tranquilidad a mi familia.” — Elsy

Su historia refleja una urgencia nacional: de acuerdo con el INEC, 7 de cada 10 de las mujeres de 18 años y más no accede a estudios universitarios, permaneciendo en niveles de educación básica o bachillerato. La falta de recursos económicos sigue siendo la principal causa de deserción escolar. Elsy es parte de un grupo de jóvenes que, gracias a las becas universitarias impulsadas por Plan International, han logrado superar estas barreras y culminar sus estudios, rompiendo con la estadística que limita a tantas mujeres en zonas rurales.
Elsy continúa soñando y avanzando, convencida de que el conocimiento y la solidaridad pueden cambiar vidas y construir un mundo más justo para todos. Elsy se visualiza como una economista comprometida con el desarrollo social, con el sueño de generar oportunidades para otros jóvenes de su comunidad. Para ella, la educación no solo es un medio de crecimiento personal, sino una herramienta poderosa para transformar realidades.
“La beca me ha ayudado a enfocarme en mis estudios y me ha dado el impulso necesario para seguir avanzando. Hoy me siento más segura de mi futuro y más motivada que nunca para cumplir mi propósito de vida.” — Elsy
Autor: Franklin A. Bautista Z., Técnico de Desarrollo Local
Oficina Guayas – Los Ríos
