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Zona Libre de Violencia

Su objetivo es empoderar a niñas, niños y adolescentes, familias y comunidades para que ejerzan sus derechos en comunidades libres de violencia. Para ello, se fortalecen sus capacidades de autoprotección y las personas adultas se forman y organizan, a través de los ‘Mecanismos Comunitarios de Protección’ para la prevención, vigilancia y protección contra las violencias, priorizando la violencia basada en género.

“Nosotros sí podemos decidir sobre lo que nos pasa y contar a nuestros padres y maestros cuando tenemos algún problema, cuando nos maltratan o abusan en la escuela”, Digna, 14 años, Cañar.

¿Por qué son importantes las Zonas Libres?

Resultados obtenidos en el periodo de junio 2015 a junio 2016.

  • 69% de las niñas entre 10 y 15 años han sido víctimas de violencia de género, especialmente abuso sexual.
  • 7 de cada 10 niñas, niños y adolescentes indican que sufren algún tipo de violencia en sus hogares.
  • 45% de niños recibe maltrato extremo en sus hogares.
  • 78% de las niñas reciben algún tipo de maltrato en sus hogares y el 41% en sus escuelas.

¿Cómo funcionan?

  • Fortaleciendo a las organizaciones comunitarias desarrollando habilidades y práctica de protección de la niñez.
  • Estableciendo ‘Mecanismos Comunitarios de Protección’ para prevenir toda forma de violencia de género y el trabajo infantil doméstico.
  • Construyendo capacidades de niñas y niños para identificar situaciones de violencia y romper el silencio para denunciar la violación de sus derechos.

¿Cómo son las Zonas Libres?

En el proyecto ‘Zonas Libres de Violencia’ se ofrece formación sobre derechos y formas de organización comunitaria para prevenir la violencia. Tras esta primera fase, de diseñan e implementan planes de acción enfocados a la prevención y se generan acciones de incidencia para fortalecer los sistemas de protección de la niñez.

Esta iniciativa no solo se queda en las comunidades, sino que pretende llegar a toda la sociedad a través de acciones de resonancia a favor de la protección de la niñez.

“A veces mi papá cuando llegaba tomado a la casa se ponía a gritarle a mi mamá. Varias veces le pegó y nosotros sentíamos miedo. A muchos de mis compañeros del colegio les pasa lo mismo, pero la profesora nos contó que eso no debe pasar porque está mal…”, Camila, 10 años.