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La historia de Jofre

Después del terremoto de 7.8 que asoló gran parte de la provincia de Manabí en Ecuador, personal de Plan International visitó la parroquia Calderón para conocer en qué situación habían quedado las casas de varios líderes comunitarios del sector.

Aunque un día después de que la tierra sacudiese con fuerza la zona, ya habíamos estado allí para asegurarnos de que todas y todos estaban bien, la propia gente de la comunidad nos pidió que regresásemos para ver el estado en el que habían quedado sus casas. Y así lo hicimos.

Bien temprano en la mañana llegamos a La Ciénaga, una comunidad donde decenas de familias se han unido para montar un albergue familiar a orillas de la carretera. Cuando se pone un pie en este pequeño recinto, es fácil adivinar que todos los que allí están piensan en sus casas con nostalgia e impotencia. A unos se les ve en la mirada, otros, más directos, lo expresan con palabras “Me demoré 16 años en construir mi casa y ahora no queda nada”, explica apenado Joffre, padre de varios chicos y chicas que han crecido con Plan International. De hecho, su hijo mayor es un voluntario muy activo de la comunidad que apoya siempre en todos los procesos y capacitaciones.

Este humilde docente de matemáticas de la escuela pública ‘Patria’ de Portoviejo cuenta que cada centavo que iba ahorrando lo destinaba a ir poniendo ladrillo tras ladrillo del hogar de sus sueños. Tras años de sacrificio y mucho tesón, el pasado 22 de diciembre abrió la puerta de su nueva casa para entrar a vivir con su familia. “La inauguré con una cena con toda mi familia, hermanos y primos somos muy unidos; y el 16 de abril vino la naturaleza y en 1 minuto destruyó todo. Solo Dios sabe porque hace estas cosas”, explica.

Cuando se le pregunta sobre cómo vivió el momento del terremoto, sus ojos se comienzan a poner rojos y se percibe claramente cómo trata de evitar el llanto. Probablemente se contiene para no perturbar a las niñas y niños que le miran atentos mientras habla con Plan International.

Sobre cómo fue el momento en el que vio cómo su vida cambiaría para siempre, explica que se encontraba en su vivienda con sus dos hijos, dos sobrinos y su esposa. “Cuando sentimos el terremoto bajamos inmediatamente, pero conmigo ocurrió algo en particular ya que intenté nuevamente entrar a mi casa para apagar los breakers de luz y que no hayan cortocircuitos”. Sin embargo, cuando trató de entrar, ya no pudo. “Intente abrir la puerta pero estaba trabada y a los pocos segundos vi que mi casa se venía abajo. Corrí con todas mis fuerzas y caí en el patio. Mis hijos me arrastraron para sacarme de ahí y vi como mi casa cayó en dirección opuesta a la que yo estaba”.

Pero no todo acabó ahí porque después de sacar a sus hijos y ponerlos a salvo junto a la carretera, se dio cuenta que aún quedaban atrapadas 8 personas más en la casa de su hermano ubicada en la misma cuadra. Y sin pensárselo dos veces, salió corriendo y los pudo rescatar a todas y a todos con la ayuda de dos vecinos. “Me siento feliz porque a pesar de haber perdido todo lo material tengo el apoyo de mi familia, amigos y vecinos que me han levantado el ánimo para sobrellevar esta situación”. Pero, a pesar de esto, la pena sigue presente y las razones no son pocas. “Tengo un montón de heridas pero no puedo dejarme derrumbar, no puedo dejar que la depresión haga presa de mí. Si eso pasa yo se lo transmito a mis hijos y a mi familia, pero por dentro estoy destruido”.

“Me han quitado algo tan importante como son las cosas materiales, pero la vida de mis hijos no y eso no tiene precio”. Y este pensamiento es lo que le ayuda a seguir adelante y a no perder la esperanza en que vendrán días mejores para él y su familia.

“Tenemos fuerza para seguir adelante pero el apoyo que nos está brindando ahora Plan International es muy, muy importante”, anota mientras vuelve la mirada hacia las niñas y niños que están aprendiendo a vivir en su nuevo hogar improvisado. “Ellos son los que más necesitan superar el trauma y las secuelas psicológicas porque ha sido muy duro para todos ellos, por eso, yo y todos los que estamos aquí esperamos que Plan Internacional nos siga apoyando en estos duros momentos tal y como ha hecho siempre”, concluye.