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Jéssica Demera: “Mis hijos ya no tendrán que pasar noches empapados de agua por no tener casa”

PROYECTO DE VIVIENDA EN EL BLANCO DEL CANTÓN SUCRE

“Durante el terremoto se destruyó mi casa, luego vivimos en una casa de cartón y plásticos que también se destruyó con el invierno. Mis hijos se mojaron con las lluvias. Era desesperante. Mi marido y yo no sabíamos que hacer”, explica Jéssica Demera, beneficiaria de una de las 9 viviendas que se han construido en la comunidad de El Blanco del cantón Sucre de Manabí, con el financiamiento del Fondo de Reconstrucción Juntos por Ecuador, administrado por Fundación Holcim, y Plan Internacional.

“No puedo olvidar una noche que llovió fuerte y los niños quedaron empapados. Los vecinos nos ayudaron dándonos plásticos para ampararnos de la lluvia. Me sentía triste de no poder hacer nada” relató Denis, esposo de Jéssica.

Después de pasar por todo esto, llegó un momento en el que dudaron sobre si algún día podrían llegar a alcanzar su sueño de volver a tener una casa digna para ellos y para sus hijos. De hecho, tal y como cuenta Jéssica, sus intentos por postular a convocatorias de varias instituciones que ofrecían ayudas para obtener una vivienda tras el terremoto fueron fallidos hasta que el proyecto “Reconstruyendo Vidas en Manabí” les brindó una oportunidad.

Pero, no todo fue fácil. En el proceso de solicitud de la casa que hoy habita junto a su esposo, su hija Damaris, de ocho años, y su hijo Dennis, de nueve meses, la desesperación por ver cómo su familia pasaba por tantos problemas que afectaban su ánimo y su salud, les hizo perder la esperanza.

“Por suerte, estas instituciones han sido muy responsables y siempre nos han mantenido informados de todo el proceso. Esto nos dio mucha más seguridad después de haber pasado por tantas decepciones”, indicó Jéssica.

Tal era la situación de esta familia, que el día que se iniciaron los trabajos de mejoramiento del suelo, muchas personas de su comunidad decidieron apoyar al personal que estaba laborando para avanzar lo más rápido posible con la construcción de su vivienda.

Denis es jornalero y contó que hay semanas que apenas trabaja dos días, lo que le permite tener un ingreso de aproximadamente $40, 00 semanales. “Con mi trabajo jamás hubiese podido darle una casa a mi familia. El tiempo está difícil” dijo.

“Fuimos los primeros que nos cambiamos. La Navidad estuvo llena de alegría, tal vez no se puedan imaginar lo que esta vivienda significa para nosotros”, enfatizó Jéssica quien además expresó su agradecimiento a los que nos ayudaron a que sea una realidad.

Esta familia, que se formó hace 10 años y que se ha visto obligada a pasar por diferentes emergencias provocadas por la naturaleza, hoy tiene una vivienda estable que brindar a su hijo e hija que les permita ofrecerles una vida mejor y, por supuesto, libre de violencia.