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Cartas de Niñas

Este proyecto ofrece un espacio a niñas de todo el país para que se expresen, participen y compartan sus realidades, experiencias y expectativas de vida, con el fin de visibilizar los problemas a los que se enfrentan día a día y conocer las percepciones que tienen sobre el cumplimiento de sus derechos.

“Yo no podía cantar al frente, mirar a nadie porque pensaba que no le caía bien a nadie. Fue un proceso para que ellos pudieran descubrir que yo sabía cantar. Los de Plan comenzaron a tomarme atención y ahí fue donde comencé a demostrar mi talento. Fue increíble porque saqué todo lo que tenía dentro”, Doménica, Santa Elena, participante de ‘Cantos de Niñas’.

¿Por qué surge el proyecto?

Resultados obtenidos en el periodo de junio 2015 a junio 2016.

  • 7 de cada 10 niñas han sufrido algún tipo de violencia en el hogar
  • El índice de embarazo adolescente se ha incrementado en un 74%
  • 31% de adolescentes mujeres no asiste a la secundaria

¿En qué consiste?

  • Invitando a las niñas a imaginar su proyecto de vida
  • Animándoles a escribir en una carta sobre las barreras que les impiden alcanzar sus sueños
  • Motivándoles a través del arte a pintar sus sueños
  • Expresando sus sentimientos, preocupaciones, sueños y aspiraciones a través de la música

¿Cómo es ‘Cartas de Niñas’?

‘Cartas de Niñas’ se implementa a través de talleres lúdicos y participativos en los que las niñas manifiestan sus experiencias, sueños, vivencias, miedos y alegrías.

Este material, elaborado por las niñas en primera persona, se difunde ampliamente para mostrar al Ecuador y al mundo que las niñas pueden aprender, decidir, liderar y prosperar. Gracias a ‘Cartas de Niñas’ muchas instituciones públicas y tomadores de decisiones han incluido en su agenda la prevención del embarazo adolescente, la prevención de la violencia, la prevención del trabajo infantil doméstico y el acceso a una educación de calidad.

“La vida para mí es triste pero me gusta estudiar para tener mi profesión y ser muy grande en la vida. Yo por las noches voy con mi mamá a ayudarle a desgranar alverjas. Bajamos a las 11 para desgranar alverjas y le ayudo hasta la hora de irme a la escuela”, Sonia, 12 años.