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“Al igual que yo, otras muchas niñas y niños de mi comunidad y de otras cercanas ya tienen su beca”

Cursar un año más de educación es, para muchas niñas y niños, una tarea difícil. Para lograr que sigan en la escuela, Plan ha otorgado, a través de su proyecto ‘Una beca, una oportunidad’ cientos de ayudas a niños y niñas. Rosaura, una niña que recibió su beca, nos cuenta en primera persona qué supuso para ella el poder seguir estudiando.

Fotografía: Rosaura, niña becada gracias al apoyo de una donación

Mi nombre es Rosaura y tengo 12 años. Desde que nací vivo en la provincia de Cotopaxi. Para aquellos que no lo saben, aquí es donde se encuentra uno de los volcanes más altos y bellos del Ecuador.

La comunidad en la que vivo también está a muchos metros de altura. Dicen que es por eso que los cultivos no crecen tanto como en otros lugares, pero lo que cosechamos nos sirve para comer aunque sea una vez al día. Sobre todo comemos maíz, papas y habas. Un día me puse muy enferma y me llevaron al doctor. Cuando mi mamá le dijo que tenía 12 años no podía creer porque, según él, mi estatura era de una niña de 9. Le recomendaron que me diese otras cosas pero, o nos comíamos los huevitos de las gallinas y nos quedábamos sin nada, o los vendíamos y al menos teníamos algo de dinero para otras necesidades.

UNA BECA QUE CAMBIÓ MI VIDA

Por suerte, después de aquello las cosas comenzaron a cambiar. Un día llegó Olga, la técnica de Plan, y le dijo al líder de mi comunidad que tenían varias becas para que las niñas y niños más pobres pudiéramos seguir estudiando.

Mi mamá y yo fuimos a la reunión que organizaron para decidir quién recibía las becas. Todas y todos sabían que ella y yo vivimos solas y que yo iba a abandonar mis estudios para hacer como otras niñas de mi comunidad que ahora están trabajando de empleadas domésticas en la ciudad. Así que ¡fui la primera becada de mi comunidad!

Gracias a los 120 dólares de la beca, pudimos comprar mis útiles escolares. Esto fue maravilloso para mí porque el curso anterior mis cuadernos se me mojaron un día que llovió muy fuerte cuando iba caminando a la escuela y el dinero de la casa ya no alcanzó para comprar otros nuevos. Además, cada día me costaba más llegar hasta las clases porque en invierno, cuando el frío te hace temblar al salir a la calle, la ropa que llevaba no era suficiente.

LA EDUCACIÓN, LO PRIMERO

Fotografía: Rosaura con su madre.

Al igual que yo, otras muchas niñas y niños de mi comunidad y de otras cercanas ya tienen su beca. Mi profesor Bolívar no se cansa de dar las gracias a Plan porque sus aulas no se han quedado vacías. A parte de las becas, hace un tiempo Plan colaboró construyendo un aula escolar, adecuando la cocina comedor, cercando la escuelita, dando equipamiento al centro de cómputo, instalando un aula lúdica y dándonos juegos infantiles.

Además de explicarnos el por qué es importante que sigamos estudiando, mi profesor nos cuenta otras historias de niñas y niños de Ecuador que también han sido becados. En total, 2.792 niñas y niños nos hemos beneficiado del proyecto ‘Una beca, una oportunidad’ en el año 2013 y esperamos que este número pueda crecer y crecer para que todas y todos tengamos las mismas oportunidades.
Con nuestras becas vamos a poder seguir estudiando ¡Gracias a Plan espero llegar lejos y poder ser maestra!